¿Cómo será el futuro de las perchas reutilizables?
El futuro de las perchas reutilizables pinta muy bien. Esto es así tanto desde el punto de vista económico como ecológico. Claro que la valoración siempre depende del punto de vista de cada uno. Pero si quieres seguir consumiendo mucha ropa en el futuro y, al mismo tiempo, cuidar los recursos, no te queda más remedio que recurrir a sistemas reutilizables que funcionen bien.
Esta afirmación no se basa solo en la teoría, sino en más de 30 años de experiencia en el sector de las perchas.
Un ciclo sencillo con un gran impacto
El proceso básico se explica en un santiamén: se recogen perchas usadas, se clasifican y luego se vuelven a distribuir. Un ciclo así no puede ser más sencillo.
Sin embargo, en la práctica hay mucho más detrás de todo esto. Hay que recoger las perchas de muchas tiendas de ropa. Para ello se necesitan contenedores de recogida adecuados, transportes bien organizados y una logística que funcione. Todo esto conlleva gastos en vehículos, conductores, combustible, peajes y, cada vez más, también en tasas de CO₂.
Hay miles de millones de perchas en circulación
Las cifras son impresionantes. En todo el mundo se necesitan cada año unos 20 000 millones de perchas. Solo en Europa son unas 5 000 millones. Los tres mayores grupos de moda de Europa necesitan, entre todos, unos 1 600 millones de perchas al año.
Si partimos de un precio medio de compra de 12,5 céntimos por percha, el volumen de mercado anual en Europa asciende a unos 625 millones de euros. Las tres mayores empresas minoristas gastan de esa cantidad unos 200 millones de euros al año.
Estas cifras dejan claro por qué las perchas hace tiempo que dejaron de considerarse artículos de un solo uso. Muchas empresas minoristas ya cuentan con sus propios sistemas de reutilización o los están ampliando continuamente.
El CO₂ se convierte en un factor decisivo
Además de los costes, los aspectos medioambientales cobran cada vez más importancia. Solo la producción de las perchas que se necesitan en Europa genera al año unos 2,45 millones de kilogramos de CO₂. A esto hay que sumarle las emisiones del transporte y la distribución.
La reutilización de las perchas no solo reduce el consumo de materiales y los costes, sino que también puede contribuir de forma importante a reducir las emisiones.
La logística está bajo presión
Todo el mundo conoce la gran cantidad de camiones que circulan por las carreteras de Europa. Son la columna vertebral de las cadenas de suministro modernas. Al mismo tiempo, cada vez es más difícil encontrar suficientes conductores. Las altas cargas de trabajo, el aumento del tráfico, las numerosas normas legales y los elevados costes de formación hacen que esta profesión sea menos atractiva que antes.
Según las estimaciones, en Europa faltan entre 245 000 y 500 000 conductores profesionales. Este problema afecta a toda la economía y, por lo tanto, también al sector de las perchas.
El ser humano sigue siendo imprescindible
Las perchas recogidas se llevan a puntos de recogida centrales y allí se clasifican. Aunque suene sencillo, sigue siendo una tarea que las personas saben hacer especialmente bien.
Las personas reconocen formas, materiales y diferencias de forma rápida y fiable. Pueden agarrar, tocar y ver. Hasta ahora no existe ninguna máquina que sustituya por completo estas capacidades. Por eso, las personas siguen siendo una parte imprescindible del proceso.
El trabajo de clasificación de perchas no es una actividad muy valorada. Las posibilidades de ganar dinero son limitadas y las oportunidades de ascenso profesional son escasas. Aun así, este trabajo supone una importante contribución al medio ambiente y a la economía. Por desgracia, la poca valoración de esta actividad complica aún más la búsqueda de personal.
¿Por qué no trasladar la producción a Asia y ya está?
A menudo se propone trasladar la clasificación a Asia o África, porque allí hay más mano de obra disponible. A primera vista, parece lógico. Pero si lo miras más de cerca, surgen nuevos retos.
Las perchas sin clasificar ocupan, a pesar de estar bien compactadas, mucho más volumen de transporte que la mercancía nueva embalada. Además, no todas las perchas recogidas se necesitan en Asia o África. La ropa de alta calidad destinada al mercado europeo suele necesitar también perchas de Europa.
La experiencia demuestra que alrededor del 25 % de las perchas reutilizadas se quedan en Europa, mientras que aproximadamente el 75 % se envía a los países asiáticos donde se fabrican.
Europa sigue siendo la fuente más importante
Las perchas usadas se generan allí donde se vende ropa, y eso sigue siendo, sobre todo, en Europa. La producción de ropa, en cambio, se lleva a cabo principalmente en China, Bangladés y otros países asiáticos.
Por eso es fundamental gestionar los flujos de mercancías de forma inteligente. La percha adecuada tiene que estar disponible en el lugar y en el momento correctos. Tener una percha en el almacén de Bangladés no sirve de mucho si se necesita urgentemente en Turquía. Por eso, contar con una cadena de suministro estable y eficiente es clave.
¿Reutilización o reciclaje?
En el Reino Unido hay normas legales que hacen que los envases y otros productos similares se fabriquen cada vez más con polipropileno (PP). La ventaja es que facilita el reciclaje, ya que ya no hace falta separar los distintos materiales.
Sin embargo, para el reutilización repetida, otros materiales suelen ofrecer mejores propiedades. El poliestireno ha demostrado ser especialmente adecuado en muchas aplicaciones. Por eso, la elección del material siempre debería tener en cuenta todo el ciclo de vida.
La clasificación se traslada a Asia
Ya se aprecia una tendencia clara. Cada vez más empresas de servicios están trasladando sus capacidades de clasificación al sudeste asiático. Muchas empresas ya han montado allí sus propias plantas de clasificación y siguen invirtiendo en su ampliación.
Las razones se deben sobre todo a los elevados costes laborales de Europa y a la creciente escasez de mano de obra. Sin embargo, los menores costes salariales se compensan en parte con los gastos de transporte adicionales. A cambio, las perchas están más cerca de los fabricantes de ropa y se pueden volver a utilizar más rápido.
Todavía hay un gran potencial
A pesar de esta tendencia, Europa sigue siendo la principal fuente de perchas reutilizables. Las grandes empresas minoristas ya cuentan con sistemas de reutilización que funcionan bien. Sin embargo, sobre todo en el caso de las pequeñas y medianas empresas de ropa, todavía hay un gran margen de mejora. Esto afecta sobre todo a la logística, las cadenas de suministro y la gestión de los residuos.
Además, las mejoras técnicas pueden aumentar aún más las ventajas de un circuito de uso repetido. Entre ellas se incluyen estructuras de arcos más resistentes, una mayor resistencia a la luz, ganchos y clips más duraderos, así como la posibilidad de repararlos. Esto aumenta la vida útil y, por lo tanto, también la rentabilidad de los sistemas.
Conclusión
Las perchas reutilizables tienen un futuro prometedor. El aumento de los precios de las materias primas, las crecientes exigencias medioambientales y el deseo de contar con cadenas de suministro sostenibles son argumentos claros a favor de la reutilización.
Al mismo tiempo, hay que seguir mejorando la logística, la clasificación y el desarrollo de productos. Si lo conseguimos, lo que ahora es un simple medio de presentación de ropa se convertirá en un valioso bien de inversión con un verdadero valor añadido: para los comerciantes de ropa, los fabricantes, los consumidores y el medio ambiente.
#green-hanger #Perchas #CirculaciónDePerchas #PerchasReutilizables #IndustriaTextil #ComercioTextil
Optimizado con IA
Sobre el autor
Hermann Bode
Autor de «Green-Hanger» y experto en ciclos de vida de las perchas a nivel mundial.